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Soñandoabajo (video)

Durante el viaje, el sueño pesa como una lápida. No importa estar rodeado por miles de rostros, no importa viajar en las entrañas de una urbe, el sueño pesa más que nuestros temores.

Mi selva (video)

Un viaje a la mentalidad selvática...

¿A qué sabe el demonio?

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Empecé a beber antes de que me dieran un nombre. Primero acompañaba a mi madre a la cantina donde negaba que estaba embarazada. Después, cuando ya caminaba, me obligaba mi padre a ir a la otra cantina para que lo despertara y poder seguir bebiendo. Ahora a mí nadie me acompaña. Yo llego sola. Me siento sola y platico sola. Siempre estoy sedienta, como mi hija. Algo dentro de mí me quema. Por eso me hecho hacia adentro todo lo que puedo. A ver si algo de esta bola de fuego se apaga y me deja de latir por un momento en las entrañas. Hoy tengo que beber un poco más para tomar valor. Quién sabe cómo se ponga la cosa al rato... en esas calles oscuras donde no veo nada y ya no recuerdo a nadie...

EL BAÑISTA

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El chorro de agua en la fuente nos mantenía pensando, tal vez en la nada. De vez en cuando observábamos a nuestro alrededor para ver quiénes se habían ido y quiénes llegaban; quién estaba a nuestro lado después de un par de minutos de estar concentrados en el agua cristalina del chorro. Su ruido también nos provocaba una sensación de tranquilidad, nos adormecía hasta el punto de la contemplación. De pronto, un hombre barbudo se apareció y rompió la escena. Con el pelo enmarañado, la barba crecida y vestido con harapos, más que provocarnos desconfianza nos generó curiosidad. Lo miramos atentos, esperando a que hiciera algo loco; lo sabíamos porque su mirada extraviada y risa gratuita, sólo se podían justificar con una tarzanada. Y así fue. Se quitó la camisa y exhibió sus costillas cobrizas.  El hombre se sacó los zapatos y los aventó. Se carcajeó y frotó las palmas de las manos. Todos creímos que se iba a desnudar pero se quedó en pantalones. Como cualquier feliz bañista ...

De la serie 17 palabras para 17 textos: quince

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SUICIDIO --- No te suicides porque eso no lo perdona ni Dios y los que nos quedamos sufrimos mucho. --- Me suicidaré porque sufro mucho. --- Sufrirás más en el infierno donde caen los que se quitan la vida con sus propias manos. --- ¿Prefieres que le quite la vida a otras personas? --- Eso sería un asesinato y no es tan grave como matarse a uno mismo. --- Pero me estoy muriendo poco a poco, estoy agonizando, nunca acabaré de morir si no tomo una decisión. --- Debes encerrarte y esperar a que Él permita que Ella te quite la vida. --- Pero si yo puedo parar mi sufrimiento en este momento… ¿por qué no habría de hacerlo? --- Porque yo sufriré mucho sólo de saber que tú te quitaste la vida. --- Pero si sabes por mi mirada que mi vida ya está quitada… por qué no deseas que mi agonía se acorte. --- Porque Dios no lo ha permitido. --- Entonces… ¿debo esperar a que Él decida hasta cuándo debo de parar de sufrir? --- ¡Sí! --- Pues me he de quitar la ...

De la serie 17 palabras para 17 textos: catorce

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SUEÑO Lo inalcanzable de la vida, el subconsciente cuando la noche ha caído o la pesada sensación corporal después de una abundante comida: de todos ellos nace el sueño. En mi experiencia de soñador, la etapa más productiva, mejor dicho, el momento más productivo, es de las cuatro a las seis de la mañana, que es cuando puedo dialogar con los dáimones. Los descubro en un aquelarre al que he sido invitado siempre y cuando me mantenga en silencio y observando. Dialogo con sus mentes sólo intuyendo el porqué de sus expresiones faciales y de sus movimientos corporales. En esos sueños no existen las palabras porque se han mimetizado con el acto corporal. Ello me lleva a entender nuevos códigos que voy aprendiendo conforme los sueños se suman en mi vida; espero que en la muerte esa experiencia responda a mis preguntas de toda una vida. Eso exijo y por eso me aventuro a soñar. ¿Cómo retomar un sueño porque es tan satisfactorio o el desenlace nos ha intrigado de sobremanera? Muérdete l...

De la serie 17 palabras para 17 textos: trece

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(SOSIEGO) SARCÓFAGO DEL SOSIEGO Sosegar más la calma de los vientos es el silencio, y tú volando alto en él es doble misterio. Mi sosiego sin rumbo es laberinto falto de pasillos, tú, apareciendo como hermosa brújula, me permites ser tu hito. Sosegado me intento construir en el bello remanso y la balsa, aunque tus lágrimas lo enturbian, ¡basta! Sosegado yo te veo, doblemente te busco en el espejo, pero sólo es eco esa tu palabra. Caminamos mi corazón y yo hacia el panteón marchito, hay negra nublazón, es agudo el dolor, es torrente sin ciclo. Hoy amaneció lento el minutero hoy se abrió el sarcófago del sosiego.