¿A qué sabe el demonio?
Empecé a beber antes de que me dieran un nombre. Primero acompañaba a mi madre a la cantina donde negaba que estaba embarazada. Después, cuando ya caminaba, me obligaba mi padre a ir a la otra cantina para que lo despertara y poder seguir bebiendo. Ahora a mí nadie me acompaña. Yo llego sola. Me siento sola y platico sola. Siempre estoy sedienta, como mi hija. Algo dentro de mí me quema. Por eso me hecho hacia adentro todo lo que puedo. A ver si algo de esta bola de fuego se apaga y me deja de latir por un momento en las entrañas. Hoy tengo que beber un poco más para tomar valor. Quién sabe cómo se ponga la cosa al rato... en esas calles oscuras donde no veo nada y ya no recuerdo a nadie...
