De la serie 17 palabras para 17 textos: 10
RAÍZ
¿Dónde
habitan las raíces? Las raíces habitan debajo de los seres vivientes; son el
principio de su esencia y la continuidad de su herencia. Las del ser humano no son
herencia de trillados o sofisticados apellidos a los que se les intenta buscar
orígenes en falsas noblezas de familia desde los inicios del hombre. Es una
vergüenza que un apellido --falsa raíz-- modifique la humildad a la que está
obligado todo ser humano para con el hombre. Las raíces son más puras, más
naturales, más nobles y, en efecto, se han sembrado en la tierra; sólo en ella
se alimentan y sus minerales y sales tienen que ver con lo grandioso o
desdichado de esos tubérculos familiares.
Las
raíces del hombre, casi iguales para todos, provienen de su alimento. Es este
sofisticado elemento el que da carácter al hombre y le permite engendrar nuevas
y mejores generaciones de futuros padres e hijos.
Las
raíces de lo que comemos forman nuestro carácter, que a su vez nos proporcionan
identidad. En la forma de alimentarnos radica nuestra capacidad como seres
humanos. Al igual que las plantas y árboles, su belleza y extraordinaria
longevidad dependen de sus raíces que a su vez buscan los elementos necesarios
para crecer y desarrollarse de acuerdo a las necesidades propias de cada
individuo. Así, nosotros, también seres vivos comunes y corrientes, dependemos
de nuestras raíces, de nuestra alimentación que alimentará, a lo largo de
nuestra vida, no sólo a nuestro corazón sino a nuestra alma, complejo filtro de
sabores, texturas y olores.
Las
raíces de cada individuo, de cada familia, tribu, comunidad, ciudad, nación,
dependen de las tradiciones más primitivas en su alimentación; la habilidad
para elaborar comida, procesarla noblemente, es directamente proporcional a la
nobleza de los actos y hazañas de esas comunidades de seres humanos.
Las
raíces no son apellidos, son razas forjadas, en mucho, en las raíces de su
alimentación.
